miércoles, 16 de julio de 2008

El Subestimado poder de la lengua

"La lengua tiene poder para dar vida y también para quitarla." Proverbios 18:21 (Biblia de Lenguaje Sencillo) El decir que en la lengua hay poder de vida y muerte no es una expresión exagerada, es una realidad. Nuestras palabras causan un impacto duradero, no solo para lograr un gran bien, sino también para hacer daño. "Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición". Santiago 3:9-10 ¿Por qué tiene la lengua un poder tan devastador? Porque expresa los pensamientos y los sentimientos del corazón, y nuestro corazón es orgulloso por naturaleza, siempre dispuesto a golpear a los demás. "El hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca." Nos guste o no nos guste, nuestras palabras representan lo que nosotros somos en realidad. Son la expresión viviente del corazón de la persona, de la misma forma que Jesucristo es la expresión viviente del Dios Padre y por eso se le llama "La Palabra", "El Verbo de Dios". Por consiguiente, si Cristo, el Maestro de bendición, habita en nosotros, y su Espíritu dirige nuestros pensamientos y sentimientos, nuestro corazón rebosará con el anhelo y el propósito que tiene el Señor de bendecir, expresados con nuestras propias palabras. Por esta razón, aunque nuestras palabras tengan un potencial tan inmenso para hacer daño, también tienen un potencial mayor aun para el bien. La luz es más fuerte que las tinieblas. Y el bien vence al mal, porque el Dios soberano, fuente de toda bendición y de todo bien, es infinitamente más poderoso que cualquier cosa creada. Una bendición hablada puede anular el efecto de cualquier maldición que se haya pronunciado. Vivimos en un mundo ruidoso, lleno de los sonidos de menosprecios verbales, insultos, conversaciones baratas y faltas de respeto, e incluso maldiciones deliberadas. Dios oye todas esas cosas ofensivas, y le entristecen. Su corazón anhela escuchar el sonido de las palabras de su pueblo, de los hijos de la luz, impartiéndoles bendiciones de vida a las personas que los rodean. Nosotros, los hijos de Dios, debemos ser personas que constantemente estemos proclamando palabras que edifiquen a los demás y les den gracia, además de ofrecerles protección con respecto a las influencias corruptas; y para esto no hallaremos nada mejor que una bendición hablada conforme a la Palabra de Dios. Bendiciones.Juan José Checo (Tomado del Libro "El Poder de la Bendición Hablada" de Bill Gotha

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